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Terra
La Coctelera

La amante

Soy la amante
que estrenas,
la nueva, la eterna,
la de muslos trigueños,
columnas seguras
que se abren perfectamente
para dar paso
a tu mar ancho y espeso.
Soy la de paralelas montañas,
erectas, duras,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.

Soy la amante nocturna,
la de noctámbulos besos,
( mis ojos, túneles profundos
donde se pierde la soledad).

Soy la de siempre, la eterna,
la que te arranca el hastío
de cada costado,
la que se tiende plácidamente,
la que se para,
la que te sorprende,
la que se quita las vestiduras
y se lava en tu río claro.
Soy la que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
la que se pierde
en tu mirada lela,
la que infatigable
recorre tu cuerpo,
la que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.
Soy ella, la eterna,
la antigua, la nueva,
la de siempre
la que se cierra
la que se abre
la de ambivalentes tardes.
Soy la que renace,
la que se abre
la que se cierra.

Algun dia prestame tus suenos

Algun día...¡préstame tus  sueños!!

Libertaria

Me engendraron vulnerable
y abracé al anticristo de mil formas

Ella se llamaba Libertaria a secas
y volví del infierno para amarla
abandonando mi último pasado
en dos mitades

Fue un prodigio de sexo satisfecho
días de nieve y sol
hojarascas de quimeras
una hoguera de besos
bajo una estatua de mármol
Mas por una vez la libertad
fue sólo un diapasón de rejas
que me incitó a decirla:

-Cuando seas libre del todo
¡Préstame tus sueños!

Sobre la amistad

Entre las frases célebres, que por estos días me viene  a la memoria:

"Entre un hombre y una mujer no hay amistad posible. Hay amor, odio, pasión, pero no amistad"

Autor: Oscar Wilde

Dedicado a alguien que se dice mi amigo,  (Con quien compartimos mucha lujuría y pasión..¿amistad se llama?...

Oración guestáltica

Por años esta oración de Fritz Pearls me ha  acompañado, es un hermoso texto para compartir,

Yo soy yo,
Tú eres tú
Tu haces lo Tuyo,
Yo hago lo Mío
Yo no vine a este mundo para vivirde acuerdo a tus expectativas
Tú no viniste a este mundo para vivirde acuerdo con mis expectativas
Yo hago mi vida,
Tú haces la tuya
Si coincidimos, será maravilloso
Si no, no hay nada que hacer.

En un instante, la eternidad..soy mujer.

“Apenas un instante después, todas las cosas comenzaron a vacilar a mi alrededor. Pablo se apoderaba de mí, su sexo se convertía en una parte de mi cuerpo, la parte más importante, la única que era capaz de apreciar, entrando en mí, cada vez un poco más adentro, abriéndome y cerrándome en torno suyo al mismo tiempo, taladrándome, notaba su presión contra la nuca, como si mis vísceras se deshicieran a su paso (…)?

Éste es un fragmento de “Las edades de Lulú�?, un libro escrito por Almudena Grandes.
Un libro escrito por una mujer…

Es un fragmento que facilmente me identifica y me vuelve sobre las diferencias...

Según los clásicos de la sexología, el erotismo masculino y el femenino se diferencian en la continuidad. Según los clásicos de la sexología, el hombre tiende a lo discontinuo y la mujer siente una preferencia profunda por la continuidad.
Por eso, la sexualidad masculina se basa en aquello que solo puede existir en el ámbito erótico: la desnudez del cuerpo, las caricias genitales…
Y por eso, la sexualidad femenina parte de sensaciones que pueden suceder en cualquier instante de la vida cotidiana: el morbo de una situación inusual, el erotismo que destilan ciertos ambientes físicos…
Continuidad, discontinuidad…

Según estos clásicos de la sexología, está diferencia en el sentimiento de continuidad explicaría muchos de los desencuentros entre hombres y mujeres.
Porque para los hombres sería más fácil crear, con el sexo, una burbuja en el espacio y en el tiempo. Un hombre puede hacer de la sexualidad un compartimiento estanco. En lo masculino, el sexo no tiene que ver con los estados de ánimo, con el amor/odio por la otra persona, con los problemas cotidianos…
Para las mujeres, sin embargo, el sexo enlaza con la vida. La ternura y la dulzura, por ejemplo, limitan con el erotismo. Y la agudeza verbal y la comunicación intelectual pueden insertarse armoniosamente en la vida sexual.   Cuando una mujer desea, según esta teoría, es porque desea todo el tiempo…

A lo mejor todo esto es cierto. A lo mejor el hombre y la mujer son distintos en su sexualidad. Pero quizás también tenga razón quien dice por ahí: “el hombre y la mujer son eróticamente diferentes, pero son iguales cuando echan un polvo".

Estilos de seducción

Navegando por el ciberespacio me  encontré con un excelente tema para comentar, expuesto por el psicólogo y sexólogo Ezequiel López Peralta. Además de dar consejos a los varones para lograr orgasmos múltiples y muchos otros datos, es interesante plantearse cuál es nuestro estilo de seducción.

Algo que resulta maravilloso de nuestra época es la diversidad y la posibilidad de manejarnos con libertad dentro de parámetros mucho menos rígidos que los de otros tiempos. Podemos ser varones o ser mujeres de maneras muy diferentes, y sin pensar que necesariamente hay cosas que son solo de uno o de otro género. Y así como cambiaron tanto los roles y los patrones de comportamiento, también se diversificaron los modelos de atracción sexual. Varones y mujeres de características muy diferentes pueden resultar igualmente atractivos. A su vez, los códigos de la seducción se están redefiniendo y las maneras en las cuales se producen los acercamientos entre “pretendientes” dejaron de ser estructuradas, predecibles y ritualizadas, para adquirir espontaneidad y plasticidad. En síntesis, los estilos y los recursos para seducir se han flexibilizado y las variantes se han enriquecido notablemente.

Vamos a diferenciar entonces entre estilos y recursos para seducir. Cuando hablo de los estilos para seducir, apunto a una línea o a un marco general dentro del cual pueden utilizarse diferentes recursos. Para ser sintético, tomaré como referencia tres estilos de seducción (válidos para varones y mujeres) y además indicaré cuáles son los recursos más utilizados habitualmente dentro de cada uno de ellos.

a) El estilo intelectual

En este caso la clave de la seducción es el saber. Contar con información importante acerca de un tema en particular, o conocer de temas variados y distintos, sin lugar a dudas pone al otro en un lugar de respeto. La capacidad de asociación rápida, de abstracción, de análisis, de síntesis, de recordar hechos o conceptos, son parte de lo que se denomina habitualmente inteligencia (sin analizar el concepto desde el marco de las “inteligencias múltiples”).

Quizás el poder de la atracción intelectual radica en que se supone que detrás de un ser inteligente habitan otras cualidades que también son deseables, como la serenidad, la tranquilidad, el control de los impulsos, la empatía, la seguridad, la protección, el éxito laboral y económico.

Si nuestro estilo es el intelectual mostramos nuestra capacidad a veces de manera natural porque el contexto nos lo permite (por ejemplo, el profesor en un contexto académico o el médico en un contexto asistencial). Y otras veces llevamos la situación hacia terrenos que dominamos: sacamos temas de conversación en los cuales podemos hacer gala de nuestros conocimientos, contamos anécdotas personales, hacemos una reseña de logros intelectuales. El lenguaje corporal es particular y acompaña al contenido de nuestro discurso: solemos adoptar una postura erguida, cruzar los brazos, llevar una de manos o un dedo hacia la barbilla, mirar fijamente y con serenidad. Algunos “soportes” materiales son bienvenidos para reforzar la imagen intelectual: anteojos, saco y corbata, maletín, diplomas, lapiceras refinadas, biblioteca repleta de libros, etcétera.

b) El estilo carismático

Este estilo integra algunas virtudes personales que dan lugar a que una persona se sienta absolutamente cómoda y atraída hacia alguien. Si el estilo con el que nos identificamos es el carismático tenemos las habilidades sociales necesarias para llamar la atención, generar curiosidad y provocar admiración, atracción interpersonal y deseo. Algunas claves son el sentido del humor, la capacidad de hacer sentir cómodo, confiado y relajado al otro, el dominio del discurso, la asertividad, la expresión de las emociones, el cuidado de nuestra estética.

El atractivo del estilo carismático se basa en la posesión de virtudes que la mayoría de los varones y mujeres deseamos. Por eso despiertan en nosotros un encanto muy personal, inevitablemente dejan su marca y tienen un imán que les permite destacarse por sobre los demás. La postura y la forma de encarar las relaciones interpersonales permite al otro relajarse y liberar emociones, sentimientos y pensamientos que en otras ocasiones resultaría mucho más difícil. Nos hacen sentir a los demás muy especiales, y nos transmiten una mirada positiva de la vida. Todo esto hace suponer que detrás de alguien tan encantador, existe en potencia una relación saludable, divertida, relajada, estable y equilibrada.

Si somos carismáticos expresamos un perfil desinhibido y encarador. Mostramos firmeza y recursos suficientes como para superar los obstáculos que se presenten. Somos la persona a la que todos se quieren acercar. Un lugar cerca de nosotros es motivo de disputas y de celos entre los demás. Utilizamos un lenguaje justo y preciso, sabemos hablar y escuchar en el momento adecuado. No nos tiembla la voz si tenemos que decir “no”, pero lo hacemos con diplomacia. La mirada es cálida, el tono adecuado al contexto en el que nos insertamos, la sonrisa es amplia. Solemos mostrar afecto por los demás apelando a toques suaves con las manos y a abrazos. Y mantenemos la distancia espacial justa para que el otro se sienta cómodo pero no intimidado. Hablamos de nosotros mismos lo justo y necesario, de manera tal de no caer en el narcisismo y a la vez dejar una buena dosis de misterio sobre nuestra vida rondando en el ambiente.

c) El estilo sensual/erótico

Se trata del estilo que asociamos usualmente con la seducción. El atractivo del estilo sensual tiene como sustento principal la belleza física, de acuerdo a lo que es considerado bello en un tiempo y en un lugar determinados. En nuestra cultura occidental, coexisten diferentes parámetros de belleza. Incluso algunos resultan opuestos en sus características. Nada tiene que ver el varón “metrosexual”, que cuida al milímetro su imagen tanto más que una mujer típica, con el “retrosexual”, que tiene un estilo similar al del “macho recio” de imagen dura y descuidada. Tampoco son parecidas la mujer súperproducida, que no deja detalle sin atender, con la mujer sencilla, que seduce a cara lavada y sin demasiados preparativos. Las personas con estilo sensual/erótico nos generan una atracción primitiva, automática y vinculada con el impulso erótico, movilizando la química del deseo.

La conocida idea de que “lo bello es bueno”, nos conduce a pensar que una persona bella es además exitosa, con estatus, hábil para las relaciones sociales y de alta estima. Es verdad que la belleza facilita muchas veces el camino para lograr objetivos, en diferentes planos de la vida. Y también es cierto que buscamos asociarnos con personas bellas.

Si actuamos utilizando las tácticas del seductor sensual, apuntaremos a resaltar nuestras mejores virtudes estéticas. Acomodamos el vestuario para mostrar sugerentemente determinadas partes del cuerpo, moldeadas por la naturaleza, la gimnasia o la cirugía. Con el peinado, el maquillaje (o la falta total del mismo) y los accesorios como relojes, tatuajes, pulseras, aros, piercings y collares perseguimos el mismo objetivo: despertar el instinto ajeno. Para complementar lo anterior, cuidamos otros detalles asociados: el modo de caminar, los gestos al hablar o al escuchar, la mirada cautivante, el tono de voz susurrante, la media sonrisa, el perfume.

Para completar este punto de los estilos para seducir, me parece importante destacar dos cosas:

Primero, que este esquema planteado no es rígido ya que es posible que integremos recursos de dos o más estilos, o incluso que a lo largo de la vida asumamos estilos diferentes.

Segundo, que si nos ubicamos dentro de uno de los tres estilos no necesariamente adoptamos todas las cualidades enumeradas para cada uno. Por ejemplo, es posible despertar el impulso erótico (estilo sensual/erótico) con una voz acariciante y una linda sonrisa, sin precisar de otros “requisitos”.

La pregunta final, luego de toda esta información, es:  ¿con qué estilo te identificas?....¿y yo, con cuál me  asocio?.

El hombre en si mismo

El tema de la conexión del hombre con su Sexualidad ha sido una gran interrogante. Creo que solo comprendiendo a los hombres podemos tener la compasión y el Amor Incondicional hacia ellos que permita la apertura de sus corazones.

El corazón del hombre está protegido así como los órganos sexuales de la mujer lo están.
Esto se debe al desafío que representa para ambos el trabajo con la energía.
De acuerdo a la observación de los Taoístas, se explica que el hombre es proyectado hacia afuera a través de su pene, y por eso su energía sexual es energía masculina, de acción, de penetración, de fuerza.
En cambio, la mujer es físicamente proyectada hacia adentro, ella es interna, profunda sexualmente, su energía es de recibir, contener, nutrir...crear el espacio para la manifestación, ella es yin sexualmente.
En cambio, a nivel del corazón la cosa es al revés.
La mujer a través de las mamas, es proyectada hacia afuera, por lo tanto es activa en entregar y proyectar Amor, lo cual es vital para poder dar soporte a un nuevo Ser y para ejercer la compasión que otros seres necesitarán. La mujer es yang a nivel del corazón.
El hombre es en cambio introspectivo a nivel de su corazón. Para el es un misterio conectarse con los sentimientos y expresarlos abiertamente. El hombre es yin a ese nivel.
Para las mujeres, descubrir los misterios de su Sexualidad es un gran desafío.
Para los hombres, descubrir los misterios del Amor es su desafío.
Pero ¿saben los hombres quiénes son ellos?
Nosotras las mujeres nos hemos estado conectando con nuestros arquetipos en los últimos tiempos.
A través de la mitología, a través de la fantasía, a través de los sueños, la danza, la meditación.
Pero los hombres aún están empezando a conectarse con sus propios arquetipos.
Los hombres han podido hacer el trabajo de matar a otros hombres, porque su corazón es más misterioso que el de las mujeres.
Se pudiera pensar que no tienen corazón, pero por supuesto que lo tienen, pero en una profundidad tal que requiere un gran esfuerzo descubrirlo.
Probablemente por eso han podido aguantar tantos milenios matándose entre ellos, con una violencia y agresividad de un nivel a veces indescriptible.
En miles de ocasiones han tenido que hacerlo por ordenes, por mandato de otros, por la creencia de que así tiene que ser.
No en todas las circunstancias han estado conformes de hacerlo...sino lo creemos solo hace falta ver lo que sienten los soldados americanos desde la guerra de Vietnam hasta la de Irak, por poner un ejemplo que es cercano a nosotros.
¿Nos hemos puesto a pensar cómo sobrevive el género masculino a esta exigencia que se le hace?
¿Hemos considerado que un hombre contiene en sí mismo a todos los hombres de la humanidad?
Si sabemos que todas las mutilaciones sexuales y abusos que ha sufrido la mujer las llevamos en nosotras como consciencia colectiva femenina...¿qué hay de la consciencia colectiva masculina y su experiencia con la violencia, la agresividad y la muerte?
Todos tenemos un trabajo de consciencia que hacer con este tema.
Si queremos que el hombre pueda experimentar una Sexualidad profunda y con el corazón abierto, tenemos que ver el espectro de la masculinidad desde muchos frentes diferentes, y comenzar por nosotras mismas como mujeres a honrar a ese ser masculino que ha tenido su corazón cerrado, en parte por lo que se le ha pedido que haga.
El tema del corazón masculino es largo y apasionante.
También es hora de que los hombres se comiencen a preguntar quiénes son.
Por quién actúan ellos, y sus actuaciones ¿los expanden o los reprimen?
Su trabajo diario en la conquista por el trabajo, en la supervencia del más vivo...¿expande su corazón o lo contrae?
¿Afecta esto su capacidad de lograr una Sexualidad más profunda?
La batalla de todos los días en que el hombre es demandado y exigido a sobrevivir, ser excitoso y ser un buen proveedor, no es una lucha cuerpo a cuerpo, pero si es una lucha que cierra el corazón, por protección, por necesidad...
Creo que caben profundas reflexiones a este respecto y una búsqueda...
¿Cómo se abre el corazón de un hombre?